jueves, 29 de julio de 2010

LA MEMORIA DEL LLANTO ( Fuente: El Pais)

Perdonen si empiezo con una confidencia personal: yo, que soy contrario a los toros, entiendo de toros. Durante años, cuando me recogieron en Zaragoza durante la posguerra, traté casi diariamente con don Celestino Martín, que era el empresario de la plaza. Eso me permitió conocer a los grandes de la época: Jaime Noain, El Estudiante, Rafaelillo, Nicanor Villalta. Me permitió conocer también, a mi pesar, el mundo del toro: las palizas con sacos de arena al animal prisionero para quebrantarlo, los largos ayunos sustituidos poco antes de la fiesta por una comida excesiva para que el toro se sintiera cansado, la técnica de hacerle dar con la capa varias vueltas al ruedo para agotarlo... Si algún lector va a la plaza, le ruego observe el agotamiento del animal y cómo respira. Y eso antes de empezar
Vi las puyas, las tuve en la mano, las sentí. El que pague por ver cómo a un ser vivo y noble le clavan eso debería pedir perdón a su conciencia y pedir perdón a Dios. ¿Quién es capaz de decir que eso no destroza? ¿Quién es capaz de decir que eso no causa dolor? Pero, claro, el torero, es decir, elartista necesita protegerse. La pica le rompe al toro los músculos del cuello, y a partir de entonces el animal no puede girar la cabeza y sólo logra embestir de frente. Así el famoso sabe por dónde van a pasar los cuernos y arrimarse después como un héroe, manchándose con la sangre del lomo del animal a mayor gloria de su valentía y su arte.
Me di cuenta, en mi ingenuidad de muchacho (los ingenuos ven la verdad), de que el toro era el único inocente que había en la plaza, que sólo buscaba una salida al ruedo del suplicio, tanto que a veces, en su desesperación, se lanzaba al tendido. Lo vi sufrir estocadas y estocadas, porque casi nunca se le mata a la primera, y ha quedado en mi memoria un pobre toro gimiendo en el centro de la plaza, con el estoque a medio clavar, pidiendo una piedad inútil. ¡El animal estaba pidiendo piedad...! Eso ha quedado en la memoria secreta que todos tenemos, mi memoria del llanto.
Y en esa memoria del llanto está el horror de las banderillas negras. A un pobre animal manso le clavaron esas varas con explosivos que le hacían saltar a pedazos la carne. Y la gente pagaba por verlo.
El que acude a la plaza debería hacer uso de ese sentido de la igualdad que todos tenemos y darse cuenta de que va a ver un juego de muerte y tortura con un solo perdedor: el animal. El peligro del toreo, además de inmoral como espectáculo, es efectista, y si no lo fuera, si encima pagáramos para ver morir a un hombre, faltarían manos y leyes para prohibir la fiesta.
Gente docta me dice: te equivocas. Esto es una tradición. Cierto. Pero gente docta me recuerda: teníamos la tradición de quemar vivos a los herejes en la plaza pública, la de ejecutar a garrote ante toda una ciudad, la de la esclavitud, la de la educación a palos. Todas esas tradiciones las hemos ido eliminando a base de leyes, cultura y valores humanos. ¿No habrá una ley para prohibir esa última tortura, por la cual además pagamos?
Perdonen a este viejo periodista que aún sabe mirar a los ojos de un animal y no ha perdido la memoria del llanto.
Francisco González Ledesma es periodista y escritor.
 
Agradecemos tan hermosas palabras de este escritor, las hacemos nuestras, felicitamos a los ciudadanos de Cataluña, porque por encima de cualquier ideología política, en lo  que participamos es en el fin de la tortura
Y algún día, deseamos poder ver una Extremadura antitaurina, o que nuestros nietos la vean

lunes, 26 de julio de 2010

Blanca Paloma





Dentro del agua azul de una piscina de las afueras de Cádiz se oyó comentar --estamos a mitad de julio-- cómo y cuándo iban a librarse de la blanca Paloma, una perra ´snauzer´ adquirida por Navidad para dar capricho a la niña. A primeros de agosto debían partir para Montpellier y después a Niza. En el avión y en el tren les ponían serias objeciones, o unos altos complementos, para que se trasladara con la familia. Lo mismo ocurría con el hotel al pie de una playa del sur de Francia. ¡Este año, vacaciones francesas! Entre baño y baño clorado, una pareja de edad mediana, bronceada y de risa fácil proponía unos horarios: será por la mañana. No, mejor al anochecer. No, lo más efectivo es meterla en el coche y... Y luego se iban hacia el trampolín, se lanzaban. Nada más. Más nada.
La blanca Paloma dormiría su siesta de mediodía en el cesto de mimbre con almohadón a cuadros, cerca del collar para su pequeña vida de ser vivo con pensamientos sin palabras. Ajena a su meditada desdicha, echándoles de menos, esperándoles al volver a casa cuando se cansaran de nadar en olas de agua dulce y llegara el sol a deslizarse en el borde de los setos y la coronilla de las adelfas.
Son proyectos, esquemas, intenciones infames, infelices, pero no infrecuentes ni insólitas: la blanca Paloma no es una suposición. Son centenares de certezas de este verano.
M Francisca Ruano. Socia de la Protectora de Animales de Caceres

miércoles, 21 de julio de 2010

La pesada losa del verano

Los perros quedan atrás, no hay remordimientos, no hay sentimientos, perros nuevos en las calles cada día, en una ciudad de menos de 90.000 habitantes.. ¿Cómo es posible tanta falta de respeto?

En perreras como la de Don Benito, matan perros a centenares, dentro de una "Granja Educativa"
Nosotros este año hemos recogido cientos de perros también, pero no han muerto ni siquiera 10, porque NO estamos aquí para matar. Pero falta la educación y eso no puede ser todo cosa nuestra, no podemos cambiar la mentalidad
Esperemos que eso se pueda conseguir con el tiempo. Si la idea de nuestros políticos sigue siendo no controlar la tenencia, no imponer sanciones, no denunciar, mirar a otro lado,  gastar en lo innecesario pero no fomentar una educación y una responsabilidad, no llegaremos muy lejos en esta región. Desde las protectoras, seguiremos luchando para cambiar las cosas, porque no podemos pasarnos la vida haciendo la labor de recogida sin más. Depende de todos
Animamos a la gente a colaborar, a ser consecuentes, a ayudar como acogida, como socios, y sobre todo, a reeducar a nuestros familiares, al vecino, al amigo, evitando camadas no deseadas, evitando tener un perro si no va a ser para toda la vida, respetando a los demás.. Puntos básicos para no seguir dando la imagen de la brutalidad ante otros países.